No hay verano sin Peaches and Cream

Albaricoque, chabacano, durazno, damasco, melocotón o nectarina, son algunos de los nombres que reciben los frutos del duraznero. Sin importar cómo se llamen, estas frutas amarillo-anaranjadas con tonos rojizos, aterciopeladas, carnosas, jugosas y con un ligero sabor a mantequilla, no pueden faltar en nuestra mesa de verano.

Mi primera evocación del durazno está en el Peach Melba: un clásico de principios de los años 20 inventado por el chef Escoffier para una cena que el emblemático Hotel Savoy de Londres ofreció a la soprano Nellie Melba, que en la década de los 60 se volvió muy popular entre los americanos. Se prepara con dos bolas de helado de vainilla, trozos de duraznos en almíbar y salsa de frambuesas. ¡Qué delicia! Recuerdo que mis padres nos llevaban al Café Bella Nápoles y el dilema era Banana Split o Peach Melba. Este último siempre ganaba en mi dolce alter ego.

Habiendo nacido en un país subtropical en el cual sólo se da una especie pequeña y ácida de durazno, mi primer deleite con un durazno fresco, grande y jugoso se dio en México, con un ejemplar de Chihuahua. Su olor amantequillado me llegó al alma y entendí por primera vez a qué se refería esa frase de “tienes piel de durazno”. Gracias a los tratados comerciales, hoy disfrutamos aquí también de duraznos de California y Sudamérica. La nectarina chilena es una de las más fragantes y apetecibles. La mermelada de durazno es ingrediente principal en tres de mis tartas favoritas para las navidades: la sacher torte, la linzer torte y el fruit cake.

Como en este espacio no podían faltar los duraznos, para honrar la producción nacional he preparado un “Clafoutis con duraznos criollos de Zacatecas al romero”, una tarta-flan propia de Limousine, Francia que originalmente se preparaba con cerezas, peras o manzanas. La receta base la he tomado del clafoutis que prepara la gran Julia Child.

Espero la disfruten, porque definitivamente no hay verano sin Peaches and Cream.

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Clafoutis de duraznos al romero

Crema de leche     1 1/4 taza

Huevos     3

Harina     1/2 taza

Azúcar    3/4 taza

Pizca de sal

Azúcar glass al gusto

Duraznos

Romero fresco

Mantequilla

Horno a 180 grados. Engrasar un molde para tarta o soufflé. Licuar los primeros 5 ingredientes. Verter una tercera parte y hornear unos 10 minutos hasta que se empiece a cuajar. Retirar y disponer de manera decorativa los duraznos. añadir la mezcla faltante y volver a hornear. pasados otros 10 minutos, agregar romero fresco y hornear unos 15 minutos más o hasta que empiece a dorar. Servir tibio con azúcar glass.

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4 comentarios en “No hay verano sin Peaches and Cream

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