Tropical Fruitcake muffins

La cercanía de la Navidad me provoca preparar algo inspirado en los clásicos de la temporada, y uno de mis preferidos es el Fruitcake.  Generalmente lo hago sólo para el 24, pues es muy denso. La semana pasada fui anfitriona de una comida familiar, y con la intención de agregar un toque navideño y cerrar con broche de oro -o mejor dicho, con “polvos de oro”- la comida, horneé estos muffins estilo fruitcake con un toque tropical de ron. ¡Resultaron esponjosos y adictivos!

La receta es una adaptación mía sobre la que aparece en mi Biblia de los panquecitos: The Ultimate Muffin, por Bruce Weinstein y Mark Scarbrough. Les dejo la receta del libro:

Ingredientes

  • 3/4 de taza de fruta seca tropical ( papaya, kiwi, piña, coco)
    1/2 taza de ron oscuro ( usè Flor de caña)
    2 1/4 taza de harina
    2 cucharaditas de bicarbonato de sodio
    1 cucharadita de royal
    1pizca de sal
    1 cucharada de especias al gusto
    2 huevos separados
    1/2 taza de azúcar morena
    3/4 de taza de leche
    1 1/4 barras de mantequilla
    1/3 taza de miel
    1 cucharadita de vainilla

Para el topping

  • Azúcar glass
    Ron
    Polvos de oro comestible

Procedimiento

Horno a 200 grados. Mezclar frutas secas con el ron al menos media hora antes de preparar la masa. Mezclar secos. Batir claras hasta formar pico suave. Apartar. Batir yemas con azúcar hasta obtener una mezcla amarillo pálido. Añadir la leche, la mantequilla derretida, la miel y el extracto de vainilla. Con una pala de madera, mezclar la fruta drenada (apartando el líquido de maceración) con la mezcla de yemas. Juntar con secos hasta incorporar. Finalmente, añadir claras con movimientos suaves y envolventes.
Hornear por 20-25 minutos. Elaborar un glaseado con el líquido de maceración y cubrir cada muffin. Decorar con los polvos de oro y ¡disfrutar!

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Kurisumasu keeki

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Saben bien que vivo fascinada por la pastelería japonesa. Esa combinación de aparente simplicidad en la forma y pulcritud en el fondo (o técnica) resulta simplemente adorable. Una mezcla que produce pasteles que sin ser rimbombantes como los de la alta pastelería francesa, si están elaborados con toda la perfección del método europeo.

Claro que siendo Japón un país de tradición shintoísta y budista, la Navidad no se celebra, como tal, en su sentido religioso. No obstante, desde mediados del siglo pasado, terminada la segunda guerra mundial y tras la invasión norteamericana, los japoneses adoptaron hábitos de la cultura estadounidense como el consumismo implícito en la época decembrina.

Al parecer, antes de la guerra ya se vendía en la famosa tienda Fujiya un dulce navideño decorado con perlas plateadas importadas, que únicamente podían comprar los ricos. Con la escasez de recursos de la posguerra, la tienda no podía conseguir las perlitas y comenzó a vender una sencilla torta con crema y fresas que poco a poco se fue popularizando.

Hoy día, las grandes tiendas y las pastelerías ofrecen su propio kurisumasu keeki, que no es más que un biscocho de genovesa de vainilla embebido con almíbar de licor de cerezas, relleno de crema batida y fresas, cubierto con crema batida y adornado con enormes fresas enteras y diminutas figuras navideñas, el cual se vende en tamaños pequeños y se ofrece como regalo de Navidad, principalmente entre las parejas. El pastel en sí es muy parecido al clásico Strawberry shortcake de los americanos, ¡pero con pinta de Fraisier parisino!

Lo que me encanta de este keeki es su minimalismo, y no sólo por el tamaño, sino por su decoración simple y pulcra, pero al mismo tiempo sutil y delicada.

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Mi propio pastel navideño al estilo japonés me encantó y fue muy sencillo de preparar. Sólo se requiere:

  • 1 Genovesa (método esponjoso caliente) de vainilla de 23 cm.
    Crema batida
    Almíbar con licor de cerezas (kirsh) o licor de naranja (Cointreau)
    8-10 fresas enteras
    8 fresas en rebanadas
    Adornos navideños, tales como coronas, arbolitos, santas ,etc.

Procedimiento

Partir la genovesa en dos. Bañar ambos discos con el almíbar. Untar un poco de crema batida a un disco y disponer las rebanadas de fresa alrededor. Colocar con el otro disco y bañar con el almíbar. Cubrir todo el pastel con crema batida de manera prolija y sencilla. Por último, crear en la superficie un borde decorativo al gusto y disponer al centro las fresas enteras boca abajo. Terminar el decorado con unos 2 o 3 adornos navideños y la leyenda de “Merry Christmas”.

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