Torrejas (Torrijas) de canela

Torreja

Uno de mis mayores gustos de niña era comer los dulces típicos de la Semana Santa, que mi abuelita paterna preparaba con esmero y nos ofrecía en las tardes del Sábado de Gloria. Disfrutaba especialmente de las torrejas (o torrijas), unas tostadas de pan fritas y bañadas con almíbar parecidas al Pan Perdu o French Toast, originarias de la España del siglo XVII.

La costumbre española de preparar torrejas para la Semana Santa se extendió en el nuevo continente, especialmente en Centro América, por ello en El Salvador todavía hoy se preparan abundantemente en la época de Cuaresma y se disfrutan acompañadas de un atole de maíz llamado Chilate. Sea en puestos callejeros, cenadurías populares o establecimientos formales como los restaurantes de cadena, las torrejas son el platillo estrella de la Semana Santa salvadoreña.

Las panaderías ofrecen un pan de yema (una barra de brioche) elaborada ex profeso para la época con el cual las amas de casa preparan sus propias torrejas. Incluso, una famosa panadería lleva tres años convocando al concurso “La mejor torreja”, y realiza un duelo entre amas de casa para premiar a la mejor.

En abril pasado estuve en mi país y reviví la tradición de los dulces típicos. Fui muy feliz degustando tanto torrejas caseras como comerciales. Les comparto esta receta tomada del libro de Doña Vilma G. Escobar en su Comida Típica No. 8.

Pan para torreja

Les dejo la receta (adaptada para México).

Ingredientes:

  • Una barra de pan brioche (en México disponible comercialmente en El Globo, City Market, Panaderìa DaSilva)
  • 2 huevos
  • 1 piloncillo
  • 2 tazas de agua
  • 1 raja de canela
  • Aceite para freír

Procedimiento:

Corta el pan en rebanadas de 2 cm. Bate los huevos como para capear. Pasa cada rebanada por el huevo por ambos lados y fríe en aceite bien caliente hasta dorar. Escurre en servitoallas.

Para el dulce, pon a hervir el agua con el piloncillo y la canela hasta que espese, unos quince minutos.

Sirve cada rebanada con suficiente miel. A disfrutar.  

Torreja en jarabe

Pastel Sacher de verano

 

Sacher DAE

El Imperio Austro-Húngaro heredó al mundo no sólo grandes composiciones de música clásica, sino también recetas para pasteles que todavía hoy se consideran de alta repostería por su laboriosa preparación y delicado sabor.

Los más emblemáticos: la famosa tarta Sacher, creada por el hotel del mismo nombre en Viena, y el Linzer torte, un clásico de las fiestas navideñas en Austria y Alemania.
 
Los dos me encantan, mas el pastel Sacher es mi preferido. Un bizcocho de chocolate con almendras, relleno de mermelada de albaricoque y cubierta de ganache de chocolate semi amargo. Simplemente exquisito e irresistible.
 
¡Todavía recuerdo cuando recibí la clase para aprender esta receta! ¡Estaba tan emocionada! ¡Iba aprender a hacer un pastel vienés de verdad! El Chef Leopoldo Acuña, dueño del restaurante Dulcinea, fue quien nos llevó paso por paso a elaborar el verdadero pastel Sacher con chocolate Callebaut. ¡Una delicia!
 
Todavía hace unos 5 años en la ciudad de México era difícil encontrar una pastelería popular que ofreciera el pastel Sacher, pero en la actualidad incluso las tiendas de autoservicio ofrecen su propia versión. Sin embargo y en honor a la verdad, distan mucho de la receta original, lo cual es comprensible, porque si se apegaran a la receta no podrían venderla a precio accesible.
Por supuesto que tiendas como la Pastelería Suiza de la Condesa, la cadena Sacher y la pastelería Cavanova de San Angel, son buenas opciones para degustar un verdadero Sacher. Yo, todavía tengo la ilusión y la esperanza de sentarme un día ante una mesa del emblemático Hotel Sacher de Viena y morir de felicidad gastronómica.
 
Mientras llega ese día, sigo preparando mi propia versión. Para festejar el cumple de mi esposo hice un Sacher de verano, sustituyendo el relleno de mermelada por un gelée de duraznos y la cubierta de ganache, por una crema más suave. Todo un hit en el corazón de mi persona favorita.
Rebanada de Sacher