Ofrenda para muertos,  gozo de los vivos.

 FullSizeRender(1)El pan dulce más mexicano es, sin duda, el “Pan de Muerto”, una delicia que disfrutamos los primeros días de noviembre principalmente en el centro y sur del país para celebrar y ofrendar en el Día de Muertos. Aunque la receta varía de región en región, el clásico se elabora a partir de un pan de yema o brioche (harina, levadura, mantequilla, leche, huevos y yemas) el cual a veces se rellena o reboza con cáscara de naranja, nuez, semillas de  anís, romero o ajonjolí, o bien, se perfuma con esencias que le otorgan una “particularidad”, como agua de azahar, lavanda, piloncillo, etcétera.

Algunos supermercados lo ofrecen desde agosto, pero personalmente me reservo el gusto y el pecado para los días de todos los santos y los fieles difuntos –como dicta la tradición.

Nuestro pan de dulce marca ritos que nos acompañan desde el nacimiento y hasta la muerte, en el desayuno y en la merienda. El pan de muerto es como los tacos, hay oferta para todos los bolsillos.  Lo encontramos tanto en la panadería local de un barrio popular como en la tienda gourmet más exclusiva. Las familias se reúnen a comerlo acompañado de una taza de chocolate caliente o café; en las oficinas las secretarias aprovechan la fecha para realizar una “reunión de trabajo” y relajar así la jornada laboral.

Los días 1 y 2, las grandes panaderías no hornean otra cosa que Pan de Muerto. Por ejemplo, una sucursal grande de La Esperanza hornea hasta 5 mil piezas por día.

Como esta ofrenda exquisita sólo se come una vez al año, hay que meditar muy bien qué le vamos ofrecer a nuestros antepasados y a nuestro “templo”.  Aquí mis recomendaciones (con precio por pieza individual):

Nivel Premium:

La Boheme  http://www.laboheme.com.mx (con esencia de lavanda):$20.00

DaSilva http://www.dasilva.com.mx (con esencia de flor de azahar): $23.00

Maison Kayser http://www.maysonkaiser.com.mx (con naranja): $24.00.

Ruta de la Seda http://www.caferutadelaseda.com (con naranja y jugo de naranja /opción con rellenos): $35.00

Nivel Medio:

Pan de Zacatlán- relleno de queso-  (Pacífico 350, esq. Eje 10, Los Reyes, Coyoacán): $15.00

El Globo http://www.elglobo.com.mx (tradicional, con naranja o relleno de nuez): $19.00.

Estándar:

La Esperanza www.esperanza.mx (con azúcar o con ajonjolí): $15.00

Superama (Extra special): (tradicional) paquete con 6 pzas: $56.00.

Para morir:  El de  La Boheme: elaborado con masa brioche perfecta, poco azucarado y con un toque de esencia de lavanda. Lo acompañé con el café de la casa, 100% orgánico de Chiapas. (Mi lema en estos casos, es: “Hay que engordar con nivel”, aunque claro, los políticamente correctos, dirían:  “Hay que enfermarse con nivel”.

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Tarta fina de peras y confitura de naranja

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Nací en un país de temperaturas que oscilaban entre los 25 y 32 grados, dentro de una familia clase media, años luz antes de la globalización y la era de los TLC. En mi hogar, las frutas de clima frío como las peras, manzanas y uvas eran un lujo exclusivo de la Navidad, época en la que entre amigos y familia se acostumbraba regalarlas dentro de canastas envueltas en celofán con un gran moño. Las frutas del frío “venían de Guatemala”, un poco menos caluroso que El Salvador.

Y claro, asomarme por primera vez a los mercados otoñales de México, repletos de peras y manzanas y observar que mis compañeros de clase llevaban una rojísima manzana de lunch, fue para mí entender qué significaba haber nacido en una “república bananera”.

Quizás por esa mezcla de shock y fascinación, desde entonces amo el otoño. En esta época salen de mi cocina cosas como “Muffins de pera y arándanos”, “Ensalada de peras con queso azul” y esta “Tarta fina de peras y confitura de naranja” cuya base es una pasta brissé a la que añadí un toque de canela, jengibre, clavo y nuez moscada. Por dentro, sólo un poco de confitura de naranja rebajada con jugo de naranja natural y unas rebanadas de pera.

¿El resultado? Una tarta crocante, especiada y chispeante. Amo el otoño.

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Me derrito como mantequilla en Maison Kayser

El año pasado arribó a México la famosa artisan boulangerie Maison Kayser http://www.maison-kayser.com.mx/, una marca emblemática de la gastronomía francesa, propiedad del chef Eric Kayser.

Desde el anuncio de su llegada al país, yo estuve en modo de “en sus marcas, listos, fuera”.  Y, un mes después de su apertura, una mañana en que me encontraba en la terminal II del aeropuerto buscando un lugar lindo donde tomar un café antes de abordar mi vuelo, de pronto, vi un letrero luminoso que decía “MAISON KAYSER” y casi grito de alegría al ver que ahí estaba una de sus sucursales. Obvio que entré inmediatamente y después de leer el menú, pensé ¡Qué difícil!, pero… como  lo primero es lo primero, decidí empezar por el croissant y pedí algo así como un “París breakfast”: jugo de naranja, croissant y café. Les cuento que, gracias a su costra crujiente,  centro esponjoso e intenso olor a mantequilla, al primer bocado me fui al cielito lindo, sin haber tomado aún el avión.

Definitivamente, si  quieren una “probadita” de Francia, tienen que visitar  Maison Kayser.  El sólo hecho de contemplar los canastos de pan tradicional como el baguette o el croissant y asomarse a las vitrinas con sus diferentes tartas, se vuelve un agasajo para la vista y el alma. Es Imprescindible probar – además de su croissant-,  el financier y las Madeleine (¿quién no querría emular la sensación que describe Proust en En busca del tiempo perdido cuando el niño Marcel tomaba el té con una madeleine?). Pero también hay que disfrutar de los eclaire (el de “café” acompañado por su café, es lo máximo) y de las tartas  (la de chocolate con avellana, un pecado mortal) y, los todavía de moda, macarrones.

La oferta no es únicamente de pan y repostería, pues en Maison Kayser también pueden degustar desayunos, ensaladas  y platos emblemáticos como la sopa de cebolla, el ratatuille y el coq au vin o los famosos croque-monsieur y croque madame.

.A la fecha, la marca cuenta con cinco sucursales en la Ciudad de México, siendo la más destacada  la que está sobre el Paseo de la Reforma, casi frente al Ángel de la Independencia. Y, si como yo, van de compras al sur de la ciudad, hacer un break en las mesitas de su sucursal de Perisur, recarga las energías entre una compra y otra.

Saber de la casa Kayser, es un must para cualquier foddie.

madeleine

tarta

avellana