La efímera belleza del Sakura japonés y sus dulces delicias

Entre marzo y abril el paisaje japonés se tiñe de un rosa sutil gracias al florecimiento del Sakura, el árbol de cerezo que florea sólo estos dos meses del año, durante las primeras semanas de la primavera, cuya efímera belleza es altamente valorada y honrada por los japoneses.

Seguramente quienes no han estado en Japón han contemplado esas flores en estampas y postales turísticas. En su honor, los japoneses realizan el Festival Hanami (contemplación de las flores) en el que amigos, compañeros de oficina y familias se reúnen en los parques para hacer un picnic a la sombra de los cerezos en flor y celebrar el renacimiento de la naturaleza.

cerezos-en-flor-en-japón-en-primaveraFoto tomada de Japonismo.com

Los cafés, tiendas departamentales, pequeñas boutiques y estaciones del tren adornan sus entradas e instalaciones con motivos alusivos a la pequeña y elegante flor, que también es utilizada profusamente en la repostería y confitería tradicional con creaciones y delicias que obviamente se ofrecen como edición limitada.

Los reposteros confeccionan pasteles, mousses, galletas y gelatinas con sabor y color de Sakura. Los confiteros elaboran delicados dulces típicos a base de harina de arroz y los colorean de un “soft pink”. En la actualidad, incluso se pueden encontrar los clásicos macarrones franceses con color y sabor de Sakura.

La cadena Starbucks lanza cada año un edición especial. Este 2016 ofrece el Sakura Blossom & Strawberry Frappé (su bebida especial) y el Sakura Chiffon Cake, un panque suave y aireado con topping rosa y decoración de flores (también la marca de sodas Pepsi ha lanzado esta primavera su bebida rosa especial “Sakura”).

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Durante la temporada del Hanami se producen toda clase de artículos con estampados de flor de cerezo, desde pañuelos de mano y kimonos hasta incienso con aroma de Sakura.

El sabor de la flor es muy peculiar. Muy al contrario de lo que uno podría imaginarse debido a su color de tono pastel, resulta un tanto agridulce, algo salado y ligeramente picante. Se trata de un sabor umami: imaginen un tomate maduro y jugoso que tiene toques de dulce y ácido a la vez.

En estos días llegaron a mis manos estas dos delicias japonesas, propias de la temporada. El primero es un dulce de harina de arroz con relleno de frijol dulce y, el segundo, unos cristales de azúcar color rosa Sakura. Ambos se comen para acompañar y mitigar la acidez propia del té verde, sobre todo cuando se sirve amargo.

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Delicadas delicias, suspiros que no duran más que dos bocados, trozos de la exquisitez nipona.

 

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