Inspiración otoñal


Cuando las hojas secas caen de los árboles y un viento frío se cuela por las tardes al caer el sol, en mi corazón se instala la nostalgia y el deseo de hornear dulces momentos para los míos.

El otoño sabe a manzanas, peras, y calabazas  con aromas de canela, clavo, jengibre y nuez moscada. 

Las sensuales calabazas me inspiran especialmente. Su color es un motivo, su sabor, un reto. 
Una rebanada de pan de calabaza no sólo nos reconforta el alma, sino que también nos obliga a agradecer los regalos de la naturaleza. Y la calabaza es una de las joyas del continente americano. Es de edición limitada. No la dejen pasar sin que engalane su mesa.


Pan de calabaza con jengibre confitado.

Ingredientes: 

1 1/2 taza de harina común.

1/2 cucharadita de bicarbonato sódico. 

1/4 de cucharadita de polvos de hornear. 

1/2 cucharadita de sal.

1 1/2 cucharadita de canela.

1/2 cucharadita de jengibre en polvo.

1/4 de clavo en polvo.

1 taza de azúcar (mitad Brown, mitad blanca).

2 huevos.

1/2 taza de aceite de Canola.

3/4 de puré de calabaza de Castilla

Jengibre confitado al gusto.

Semillas de calabaza para decorar.

Preparación:

Juntar secos y cernir. Batir azúcar y huevos. Añadir aceite y mezclar. Incorporar puré y jengibre confitado.

Verter líquidos a secos. Mezclar con pala de madera hasta incorporar.

Poner masa en molde previamente engrasado y cubierto con papel encerado.

Decorar superficie con jengibre y semillas de calabaza.

Hornear a 180 grados .

Disfrutar en la merienda con una taza humeante de café y la mejor compañía. Feliz otoño.