Crema de chocolate amargo con mandarinas al Grand Marnier

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Para coronar la cena de Año Nuevo con un dulce de fácil elaboración pero delicioso, nada mejor que esta “Crema de chocolate amargo con mandarinas al Grand Marnier” porque es un postre con las “3 B” de bueno, bonito y barato.

Además de sencillo, resulta muy “vestidor” en cualquier mesa y es perfecto para cerrar con broche de oro una cena pesada ya que no contiene carbohidratos.

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Aquí la RECETA (para 4 porciones)

Ingredientes:

-100 gr. De chocolate amargo al 70 % de cacao, en trozos.
-250 ml. De crema para batir.
-3 o 4 cucharadas de licor Grand Marnier (puede sustituirse con brandy o ron añejo).
-4 cucharadas copeteadas de mermelada de mandarina o de naranja.
-una mandarina pequeña (el jugo)
-los gajos de 2 mandarinas.
-una cucharada de grenetina disuelta en 1/4 de taza de agua.

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Para la crema de chocolate(ganache):

Calentar la crema a fuego medio hasta romper el hervor. Apagar.
Añadir el chocolate troceado y mezclar con pala de madera hasta lograr una crema sedosa. Dejar enfriar un poco.

Verter 2 cucharadas del licor y mezclar bien. Colocar la ganache en 4 bowls o copas a partes iguales y refrigerar.

Para el Dulce de mandarinas al licor:

En un recipiente ligar la mermelada con el jugo de mandarina y 2 cucharadas de licor. Agregar la grenetina previamente disuelta en agua y mezclar bien.

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Una vez que la ganache ha cuajado, añadir el dulce de mandarinas y decorar al gusto con los gajos. Refrigerar.

Deseo que  logren hacer de este 2019 un año dulce, etéreo y con mucho carácter, como este postre, fácil y resultón.

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Feliz Año Nuevo.

Pastel de choco banana, mi “happy dish”

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Hoy, 13 de septiembre, se celebra el “Día Internacional del Chocolate” y aunque lo ideal sería festejar con una barra de chocolate amargo de calidad, hay muchas otras formas de disfrutar del cacao, como en este sencillo pastel de choco banana que se elabora a partir de un pan rápido.
Si bien no todos los panes rápidos funcionan como bizcocho para un pastel, por fortuna, mi receta de panqué de plátano sí puede convertirse en la base de un adictivo pastel de chocolate.
Sólo hay que sustituir algo de  harina por cacao en polvo y añadir textura a la masa con un puñado de nueces o chispas de chocolate. Después, rellenar o cubrir el pan con un glaseado de chocolate y ¡voilà!l Tendremos un delicioso postre, perfecto para la merienda de un sábado o celebrar un cumple en petit comite.
El pan de plátano, simple y fácil de preparar, es también el “happy dish” de mi familia y no esperamos ninguna ocasión especial para disfrutarlo. Basta con que haya plátanos muy maduros en la cesta para hacerlo.
Sin embargo, cuando hay que celebrar un cumpleaños en familia o en confianza, lo convierto en este pastel de choco banana.
Y no, no es una receta para niños. Es nuestro “happy dish” llevado a su siguiente nivel.
¡Les encantará!
Ingredientes para el pan de plátano:
  – 2 tazas de harina común.
⁃ pizca de sal.
⁃ 1/2 de taza de cacao en polvo.
⁃ 2 1/2 plátanos bien maduros y hechos puré.
⁃ 1 cucharada de bicarbonato de sodio.
⁃ 1 1/2 tazas de azúcar.
⁃ 1/2 taza de aceite vegetal.
⁃ 4 huevos
⁃ Un puñado de nueces o chispas de chocolate
Mezclar y cernir ingredientes secos. Juntar líquidos y sólidos. Incorporar el puré de plátano y nueces. Hornear a 180 grados. Dejar enfriar por completo.
Ingredientes para el Glaseado de chocolate (cobertura):
– 100 ml. de agua.

– 100 ml. de nata líquida (crema Lyncott para batir).

– 120 gramos de azúcar.
– 50 gramos de cacao en polvo.
– 2 hojas de grenetina.
Calentar el agua a fuego medio. Incorporar el azúcar. Mezclar hasta disolver y convertir en almíbar. Añadir la nata y disolver bien. Añadir el cacao hasta lograr una mezcla homogénea y sin grumos. Incorporar la grenetina previamente hidratada. Quitar del fuego y esperar a que la mezcla baje su temperatura a unos 35 grados. Glasear el pan y decorar al gusto. ¡Que lo disfruten!

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Coliflor a la parmesana

La coliflor, igual que su pariente el brócoli, es una de esas verduras con las que no se puede tener una relación a medias. La amas o la odias.

Por años, su aparición en la cocina se limitó a los caldos, cremas y encurtidos. Hoy es una sensación en Instagram, especialmente en sus versiones de “Cauliflower Steaks”, “Cauliflower rissoto” y “Cauliflower mash”.

Gracias a la ola vegana, low carb, healthy y anexas, actualmente es un alimento de inspiración para grandes cocineros, como el chef español Quique Dacosta, quien lo sirve en su restaurante de Alicante como “Arroz de coliflor, mollejas de oveja Guirra y boletus del Maestrazgo”, pero también lo cocina para sus hijos como una sopa, únicamente con mantequilla, agua y pimienta, procesándola en la Thermomix. Un plato que él llama “Crema de nieve” debido a su blancura.

He experimentado varias veces con el risotto de coliflor y la verdad que es que resulta buenísimo. A veces, también la proceso hasta obtener un “granulado” para mis ensaladas, dándoles así un toque crocante.

Aunque la coliflor tiene un sabor definido –algo terroso y almizclado–, es un alimento muy versátil que puede disfrutarse crudo, al vapor, crocante o muy cocido como para puré. Dependiendo del grado de cocción, su sabor se debilita o intensifica y obtiene “tonalidades” diferentes.  Por ejemplo, cocida al vapor rápidamente pierde algo de sabor. Pero, sí se asa o fríe, alcanza un toque “picante”.

A mí gusta en grado crocante, a medio cocer. Pero también cuando está muy cocida, casi como puré.

Hoy les dejo una receta que me compartieron mis amigos de @saborYcaracter. Aquí, la coliflor se une al queso, uno de sus mejores aliados con el que su propia dulzura se intensifica. Y si es con un Parmigiano Reggiano de alta calidad como los que ofrece esta marca de quesos en @MarcheDumas sobre la calle Alejandro Dumas, en Polanco, pues qué mejor.

Este plato fue desarrollado por la chef Alexandra Rendón, quien imparte un curso de cocina con quesos en el espacio Studio Gourmet.

Es súper fácil. Sólo recuerden usar ingredientes de alta calidad.  Chequen que su coliflor no tenga manchas. Debe estar de un blanco níveo porque ello significa que está en su punto. Lo mejor es comprarla en el mercado, de mañanita.

COLIFLOR A LA PARMESANA

Ingredientes:

1 Coliflor en rebanadas

1 Cebolla en rebanadas finas

250 g de queso parmesano reggiano de Sabor y Carácter

1 Taza de vino blanco

Sal y pimienta

Mantequilla

Modo de preparación:

  • Untar una cacerola o sartén profundo, generosamente con mantequilla.
  • Acomodar al fondo la coliflor.
  • Colocar encima la cebolla y salpimentar.
  • Espolvorear con el queso. Repetir las capas que sean necesarias.
  • Colocar por una orilla la mitad del vino.
  • Prender el fuego, cubrir y cuando hierva, bajar el fuego a lo mínimo y cocinar durante 40 minutos.
  • Añadir el resto del vino, cubrir y cocinar durante 40 min más.

¿Qué les parece? Perfecta para la comida del sábado con los amigos. Buen provecho.

¡A disfrutar!

Corona rústica de café con nueces

En una reciente visita a la Gandhi, me topé con un libro bellamente ilustrado acerca de la cocina de La Toscana.

No pude resistir la tentación y lo compré con la justificación de que con las recetas ahí descritas consentiría a mi familia.

El libro, titulado sencillamente “La Toscana” (Editorial Phaidon), es un paseo culinario por las diferentes provincias de esa región emblemática de Italia en la que convergen de forma espectacular una naturaleza privilegiada, el arte, la arquitectura y la gastronomía.

Florencia, Pisa y Siena -sitios en los que dejaron su obra genios de la talla de Miguel Ángel y Leonardo da Vinci- son representados en el libro con platos como la clásica “Sopa de tomate con pan” o el “Zuccotto”, la “Torta della Nonna” y las “Alubias con verduras.”

Aunque no he podido replicar más que la receta que llamó mi atención desde la primera hojeada, sé que el libro promete mucho porque mi “Corona rústica de café con nueces” resultó fácil de preparar, deliciosa, diferente y muy apropiada para ofrecer una tarde de amigos, especialmente a los amantes del café.

De acuerdo con la ficha descriptiva, esta corona es propia de Livorno, un pueblo pesquero en la costa de Liguria, que si bien es reconocido por sus platos del mar, también ofrece cocina sencilla a base de productos locales, en este caso, del café y las semillas.

Su textura es esponjosa y crocante a la vez, debido a los trozos de nuez. Por si fuera poco, seduce antes de comerla pues su aroma es tan fragante como el de un café recién hecho.

La receta no lo indica pero a mí se me ocurrió añadir a su superficie un glaseado de café para volverla aún más adictiva.

Si aman el café, preparen ya esta delicia. No se arrepentirán.

Hummus (Crema de garbanzos)

La primavera es la estación ideal para organizar reuniones informales con los amigos sin que la preparación de los alimentos sea un motivo de estrés.

Me encanta recibir a mi familia y amigos con una mesa compuesta por diferentes platos sencillos y vistosos en la que nunca falten ensaladas o vegetales, quesos, carnes frías y un delicioso hummus para untar en galletas tipo cracker o verduras crudas.

El hummus – o crema de puré de garbanzos con tahini, jugo de limón y aceite de oliva- es un plato propio de la gastronomía del Oriente Medio que en esa región suele servirse como desayuno. En Occidente se ha popularizado como un entremés que se ofrece con triángulos de pan pita horneado.

En mis reuniones nunca falta uno, no sólo porque es delicioso , también por ser rico en proteínas y grasas saludables.

Por años lo compré en el supermercado, pero hoy que sé cómo prepararlo, tan fácil y rápido, no pienso volver a comprar uno.

Les comparto una receta básica.

Ingredientes:

1 lata de garbanzos cocidos (200 gramos)

Ajonjoli (5 cucharadas)

1 limón grande (el jugo)

Agua

Perejil o cilantro picado fino

Sal

Aceite de oliva (5-6 cucharadas)

Procedimiento:

Escurrir los garbanzos y enjuagarlos bien bajo el chorro de agua, retirándoles la piel.

En una sartén pequeña dorar el ajonjoli a fuego bajo por 10 minutos revolviendo de vez en cuando para que no se tueste de más.

En una licuadora potente, mezclar el ajonjoli caliente con unas 4 cucharadas de agua. Procesar hasta obtener una pasta cremosa. Añadir a la mezcla los garbanzos (reservando unos cuantos para la decoración), el jugo de limón , el perejil o cilantro, una pizca de sal y el aceite de oliva.

Procesar nuevamente hasta obtener un puré fino.

Verter al bowl de presentación y decorar al gusto.

Para mi versión de hummus original, decoré con perejil y, para la versión de Chile poblano, sòlo añadí un puño de rajas de poblano a la receta básica.

Preparar en casa nuestro propio hummus es barato, sencillo y hasta divertido ya que podemos añadirle cualquier sabor como chile chipotle, pimentón, ajo, y hasta aguacate.

Sí se animan, me cuentan còmo les fue. Feliz primavera.

Mousse de chocolate con frambuesas

Despedimos el 2017 con el menú clásico de la familia que incluye un “Bacalao a la Vizcaína” (estilo México ) y “Pastelitos de arroz” (Omochi), ésos con los que los japoneses reciben el Año Nuevo. Dos platillos que no pueden faltar en nuestra cena de fin de año.

Con los postres nunca me “he casado”. Cada año busco nuevas opciones en las pastelerías, o bien, yo misma preparo algo festivo.

Para las navidades no tuve tiempo de hornear y compré un Stollen ( ese pan alemán de frutas secas), que por cierto, resultó muy delicioso.

Para el 31 de diciembre , en cambio, quise concluir nuestra cena con un suave y delicado postre, por lo que preparé este “Mouse de chocolate semi amargo con geéle de frambuesas”, pues se “hace en un abrir y cerrar de ojos” y viste muchísimo cualquier mesa.

Aunque lo serví en vasitos desechables para mesa de postres -ya que hubo varios invitados-, lució muy bien.

También puede servirse en tazas de té para darle un toque más formal.

Aquí la receta.

Para la mouse.

Ingredientes:

-350 gr. De chocolate semi amargo fundido a baño María.

-400 gr. De crema para batir, montada.

– 6 yemas

– 6 claras batidas a punto de turrón.

– 200 gr. De azúcar

Preparación:

Batir yemas con azúcar hasta palidecer. Incorporar esta mezcla al chocolate fundido. Por último, Añadir separadamente la crema montada y las claras, cada una de ellas con movimientos suaves y envolventes.

Colocar en vasitos y refrigerar.

Para el geéle.

Ingredientes:

– un cesto de frambuesas frescas.

-el jugo de un limón

– 50 gramos de azúcar.

– 1 cucharada de grenetina disuelta en 1/4 de taza de agua.

Procedimiento:

Licuar las frambuesas con el jugo de limón y el azúcar, hasta obtener un puré.

Con la licuadora en proceso, incorporar lentamente la grenetina líquida.

Añadir unas tres cucharadas de geéle a cada mouse. Volver a refrigerar.

Finalmente, decorar cada postre con frambuesas frescas al gusto.

Disfrutar.

¡Feliz Año Nuevo!

Cocinar en familia, corazón del hogar

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“La cocina hogareña logra algo que la alta cocina no logra: crear el corazón dentro del hogar”  Juez Rosemary Shrager

 

Contrario a lo que podría creerse, no soy afecta a los reality shows sobre cocineros. Sin embargo, desde que Netflix llegó a nuestras vidas, disfruto de los documentales gastronómicos y las series que recrean el estilo de vida o las costumbres de mesa, tipo Downton Abbey, la bellísima y multi premiada serie británica que narra la vida de los integrantes de una familia aristócrata y su relación con la servidumbre, en las primeras décadas del siglo XX.

Buscando nuevas series qué devorar, di con “The big family cooking showdown”, un reality producido y estrenado el verano pasado por la BBC en el que familias comunes -británicas e inmigrantes-, integradas por cocineros amateur o amantes de la cocina, compiten entre sí preparando platillos tradicionales con un toque especial.

Desde el primer capítulo (12 en total) nuevamente caí rendida ante el impecable estilo británico de hacer series. A lo mejor fue porque la narrativa de este concurso dista mucho de la usual en los programas del tipo. El reto de “The big family cooking showdown” va más allá de la cocina.

Ante todo, debo mencionar que todos los concursantes son personas que disfrutan de comer y cocinar juntas. De hecho, en su auto presentación, todas las familias confiesan que su vida gira en torno a la comida, sea ordinaria o festiva. Todas tienen un platillo favorito para los domingos, para las fiestas o para la cena.

El aspecto que me parece más interesante acerca del reto que enfrentan las familias concursantes, es que éstas además de saber cocinar bien con nuevas propuestas y en un tiempo determinado, deben “hacer equipo”, lo cual implica tener una buena comunicación intrafamiliar a pesar de los roles.

De hecho, resulta muy divertido que -en cada entrega- los jueces y las presentadoras chismean entre sí sobre cómo el trabajo en equipo de cada familia mientras compite cocinando, refleja su propia dinámica familiar, los estereotipos y el papel que cada uno de sus integrantes juega en ella. Así por ejemplo, en el desafío de preparar un postre emblemático siguiendo al pie de la letra su receta, tras probar y calificar como “fabulosa” la Tarta Bakewell cocinada por la familia Boyes, uno de los jueces sentencia: “Me queda claro que como familia, ustedes funcionan muy bien, con disciplina”.

Por otra parte, el programa muestra claramente la composición diversa y multicultural de la sociedad británica. Vemos equipos formados por familias inglesas de clase media o clase media alta, pero también por familias de inmigrantes sirios, italianos o caribeños de todos los niveles. Un padre de origen italiano que trabaja como mesero, asiste al show con su esposa y única hija adolescente. En otro caso, otra adolescente repostera amateur cocina con su padre y el novio de éste (los Boyes).  Durante la competencia, los británicos no cocinan solamente estofados, pasteles Wellington o pays, también preparan platillos árabes y mexicanos. Y los árabes, otorgan toques especiados a los platos británicos “tradicionales”.

Uno de los integrantes de la familia Herbert -de tradición panadera y una de las más british en el show-  comenta en uno de los episodios, algo que la mía propia podría declarar : “En nuestra familia no se juzga el éxito, sino la calidad de tu comida”. Frase imperdible que atesoraré por siempre.

 En los preliminares de la competencia, cada episodio presenta a dos familias enfrentadas entre sí a través de tres desafíos diferentes. El primero de ellos es preparar una comida con presupuesto limitado (sólo 10 libras). El segundo, elaborar su platillo familiar favorito, en su propia cocina y el tercero, hacer un plato tradicional o de ocasión dictado por los jueces en el set oficial del show. Al final del capítulo, se elige a la familia ganadora para la siguiente ronda. Después vienen los episodios de la semifinal y la gran final.

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Lo maravilloso de haber visto esta serie -recién estrenada en Netflix y cuyo capítulo final se transmitió apenas el 2 de noviembre en la Gran Bretaña-, es que aprendí sobre la cocina clásica británica y sus ritos. Aunque también salivé horrores con los currys que prepararon las familias de origen asiático.

Para antojarlos de probadita, les describo uno de los menús preparados en la serie: “Curry de coliflor y papa con arroz”.

Especialmente quedé convidada a preparar  varios de los postres presentados en el show, algunos perfectos para las próximas fiestas navideñas.

Uno de ellos es el Posset, consistente en una crema suave o cuajada de leche. De origen medieval, originalmente este postre era sólo una leche caliente con algo de alcohol y especias que se servía durante la época invernal o como remedio para aliviar resfriados. Actualmente, el Posset se elabora con crema de leche y se sirve frío, como un pudding; en lugar de alcohol, lleva jugo de limón.  Va acompañado de una compota de frutas y galletitas.

En el show, una de las familias finalistas lo prepara en su primer desafío bajo la categoría de los alimentos de bajo presupuesto, presentado como “Posset de mango y cardamomo”.  Sencillo, rápido y elegante. Aquí les dejo una video receta propuesta por la chef Abby Moule. http://www.foodnetwork.co.uk/recipes/lemon-posset.html