Coliflor a la parmesana

La coliflor, igual que su pariente el brócoli, es una de esas verduras con las que no se puede tener una relación a medias. La amas o la odias.

Por años, su aparición en la cocina se limitó a los caldos, cremas y encurtidos. Hoy es una sensación en Instagram, especialmente en sus versiones de “Cauliflower Steaks”, “Cauliflower rissoto” y “Cauliflower mash”.

Gracias a la ola vegana, low carb, healthy y anexas, actualmente es un alimento de inspiración para grandes cocineros, como el chef español Quique Dacosta, quien lo sirve en su restaurante de Alicante como “Arroz de coliflor, mollejas de oveja Guirra y boletus del Maestrazgo”, pero también lo cocina para sus hijos como una sopa, únicamente con mantequilla, agua y pimienta, procesándola en la Thermomix. Un plato que él llama “Crema de nieve” debido a su blancura.

He experimentado varias veces con el risotto de coliflor y la verdad que es que resulta buenísimo. A veces, también la proceso hasta obtener un “granulado” para mis ensaladas, dándoles así un toque crocante.

Aunque la coliflor tiene un sabor definido –algo terroso y almizclado–, es un alimento muy versátil que puede disfrutarse crudo, al vapor, crocante o muy cocido como para puré. Dependiendo del grado de cocción, su sabor se debilita o intensifica y obtiene “tonalidades” diferentes.  Por ejemplo, cocida al vapor rápidamente pierde algo de sabor. Pero, sí se asa o fríe, alcanza un toque “picante”.

A mí gusta en grado crocante, a medio cocer. Pero también cuando está muy cocida, casi como puré.

Hoy les dejo una receta que me compartieron mis amigos de @saborYcaracter. Aquí, la coliflor se une al queso, uno de sus mejores aliados con el que su propia dulzura se intensifica. Y si es con un Parmigiano Reggiano de alta calidad como los que ofrece esta marca de quesos en @MarcheDumas sobre la calle Alejandro Dumas, en Polanco, pues qué mejor.

Este plato fue desarrollado por la chef Alexandra Rendón, quien imparte un curso de cocina con quesos en el espacio Studio Gourmet.

Es súper fácil. Sólo recuerden usar ingredientes de alta calidad.  Chequen que su coliflor no tenga manchas. Debe estar de un blanco níveo porque ello significa que está en su punto. Lo mejor es comprarla en el mercado, de mañanita.

COLIFLOR A LA PARMESANA

Ingredientes:

1 Coliflor en rebanadas

1 Cebolla en rebanadas finas

250 g de queso parmesano reggiano de Sabor y Carácter

1 Taza de vino blanco

Sal y pimienta

Mantequilla

Modo de preparación:

  • Untar una cacerola o sartén profundo, generosamente con mantequilla.
  • Acomodar al fondo la coliflor.
  • Colocar encima la cebolla y salpimentar.
  • Espolvorear con el queso. Repetir las capas que sean necesarias.
  • Colocar por una orilla la mitad del vino.
  • Prender el fuego, cubrir y cuando hierva, bajar el fuego a lo mínimo y cocinar durante 40 minutos.
  • Añadir el resto del vino, cubrir y cocinar durante 40 min más.

¿Qué les parece? Perfecta para la comida del sábado con los amigos. Buen provecho.

¡A disfrutar!

Hummus (Crema de garbanzos)

La primavera es la estación ideal para organizar reuniones informales con los amigos sin que la preparación de los alimentos sea un motivo de estrés.

Me encanta recibir a mi familia y amigos con una mesa compuesta por diferentes platos sencillos y vistosos en la que nunca falten ensaladas o vegetales, quesos, carnes frías y un delicioso hummus para untar en galletas tipo cracker o verduras crudas.

El hummus – o crema de puré de garbanzos con tahini, jugo de limón y aceite de oliva- es un plato propio de la gastronomía del Oriente Medio que en esa región suele servirse como desayuno. En Occidente se ha popularizado como un entremés que se ofrece con triángulos de pan pita horneado.

En mis reuniones nunca falta uno, no sólo porque es delicioso , también por ser rico en proteínas y grasas saludables.

Por años lo compré en el supermercado, pero hoy que sé cómo prepararlo, tan fácil y rápido, no pienso volver a comprar uno.

Les comparto una receta básica.

Ingredientes:

1 lata de garbanzos cocidos (200 gramos)

Ajonjoli (5 cucharadas)

1 limón grande (el jugo)

Agua

Perejil o cilantro picado fino

Sal

Aceite de oliva (5-6 cucharadas)

Procedimiento:

Escurrir los garbanzos y enjuagarlos bien bajo el chorro de agua, retirándoles la piel.

En una sartén pequeña dorar el ajonjoli a fuego bajo por 10 minutos revolviendo de vez en cuando para que no se tueste de más.

En una licuadora potente, mezclar el ajonjoli caliente con unas 4 cucharadas de agua. Procesar hasta obtener una pasta cremosa. Añadir a la mezcla los garbanzos (reservando unos cuantos para la decoración), el jugo de limón , el perejil o cilantro, una pizca de sal y el aceite de oliva.

Procesar nuevamente hasta obtener un puré fino.

Verter al bowl de presentación y decorar al gusto.

Para mi versión de hummus original, decoré con perejil y, para la versión de Chile poblano, sòlo añadí un puño de rajas de poblano a la receta básica.

Preparar en casa nuestro propio hummus es barato, sencillo y hasta divertido ya que podemos añadirle cualquier sabor como chile chipotle, pimentón, ajo, y hasta aguacate.

Sí se animan, me cuentan còmo les fue. Feliz primavera.

Muffins de coco

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Habiendo crecido en un país tropical donde la playa más cercana se encuentra a una hora de la ciudad, el coco era para mí una fruta de todos los días, no sólo para tomar en la playa sino en mi propia mesa familiar.

Así que, independientemente de que el coco haya sido usual en mi alimentación desde temprana edad,  es una de mis frutas preferidas y me gusta tanto al natural como en guisos salados como el curry, así como en toda clase de postres, especialmente en lo helados artesanales y merengues. Ya he comentado aquí que los pasteles de tres leches no me gustan mucho, pero sí me encantan los que yo preparo precisamente con leche de coco.

Hace poco descubrí en mi alacena una lata de leche de coco tailandesa y recordé que también  tenía coco seco y rallado de Colima. Entonces decidí preparar algo y  recurrí a la Biblia de los muffins: “The Ultimate Muffins” de Bruce Weinstein y Mark Scarbrough, donde encontré esta receta la cual  he preparado casi idéntica. El resultado: un muffin con intenso sabor a coco,  bien esponjadito, fresco y ¡chispeante! Aquí dejo mi propia versión:

ImagenIngredientes (12 muffins):

  • 2 tazas de harina
  • 2/3 de taza de azúcar refinada
  • 2 cucharaditas de polvo para hornear
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • Pizca de sal
  • 150 gramos de coco rallado
  • ¾ de taza de leche de coco
  • I cucharada de ron
  • 2 huevos
  • ¼ de taza de aceite de canola

Preparación:

Juntar harina, azúcar, coco rallado, polvos de hornear, bicarbonato y sal. Batir los huevos ligeramente, añadir aceite, leche de coco y ron, mezclando bien. Incorporar líquidos a secos y mezclar todo sólo hasta incorporar.

Colocar doce capacillos en una charola para muffins y rellenar cada uno hasta tres cuartas partes.  Rebozar la superficie con un poco de coco rallado.  Hornear a 180 grados y ¡disfrutar!

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Ciruelas al Pinot Noir con yoghurt griego

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El verano se asoma poco a poco y su llegada me entusiasma sobremanera no sólo porque es la estación de mi cumpleaños sino también porque en esta época del año hay muchas frutas con las que se pueden elaborar sencillos, frescos y deliciosos postres como las ciruelas al vino tinto con yoghurt griego que hoy les presento y que son perfectas para cerrar con broche de oro un picnic veraniego.

En muchos paraderos de la Ciudad de México los vendedores ambulantes ofrecen bolsitas con frutas propias de la estación. Estos días, al ver que ofrecían ciruela moscatel inmediatamente vino a mi memoria culinaria el recuerdo de unas ciruelas al oporto con crema batida y decidí comprar algunas para prepararlas con un Pinot Noir que tenía en casa, un Mirassou con notas de cerezas negras, fresas, grosellas y vainilla. En lugar de rebozar mis ciruelas con crema batida, decidí darle un toque acidito con yoghurt griego, contrarrestando así el dulzor de las cerezas. Aquí la receta que además de ser súper fácil, es de bajo costo.

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Ingredientes

  • 1 kilo de ciruelas moscatel (son pequeñas y muy dulces)
  • ½ taza de vino tinto Pinot Noir (pueden usar oporto u otra cepa de vino)
  • 1 ½ taza de azúcar
  • 2 limones, la ralladura
  • 2 vasitos de yoghurt griego

Elaboración

En una olla de fondo grueso colocar las ciruelas, el vino y el azúcar. Calentar a fuego bajo hasta que el líquido se convierta en almíbar. Apagar  e incorporar la ralladura de limón. Refrigerar.  Servir en vasos rebozados con un poco de yoghurt.

¡Feliz asomo de verano!

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Banana cake

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En mi casa siempre hay plátanos, guineos o bananas. Los comemos a toda hora, en el desayuno como milk shake o con papaya. Algunos domingos los rebano para  agregarlos a los hotcakes, o bien se toman con miel  como merienda,  pero en esta época del año no duran nada pues se maduran rapidísimo. Así que, en cuanto veo que se ponen negruscos pienso  ”bananas para qué las quiero” y otra vez horneo un pan de plátano que desaparece en una abrir y cerrar de ojos. Ya les he comentado por aquí que para mi gusto un pan de plátano debe saber a plátano, por eso lo hago simple y sólo a veces incorporo pasas, nueces o una mezcla de cacahuate, nuez, almendra confitada sólo en la superficie, como he hecho en esta ocasión.

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Un cake de plátano bien hecho es un gran regalo para el alma, por eso en repetidas ocasiones lo obsequio así,  arreglado muy coqueto, porque recuerden que de la vista nace el amor.

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Aquí dejo la receta básica de mi pan de plátano (basada en una receta de Le Cordon Bleu).

  • 250 gramos de harina
  • 230 gramos de azúcar brown
  • 1/4 de taza de aceite de canola
  • 2 huevos
  •  Una cucharadita de esencia de vainilla
  • Una cucharada de canela en polvo
  • Una cucharadita de nuez moscada
  • ¼ de cucharadita de nuez moscada
  • Una pizca de sal
  • Una cucharada de levadura en polvo
  • 3 plátanos grandes, maduros
  • Una palanqueta de nueces, almendras y cacahuates

Procedimiento

Cernir harina y mezclar con levadura, sal y especias. Batir azúcar y huevos hasta blanquear. Procesar  los plátanos y mezclar con el aceite. Juntar con la mezcla del azúcar y huevos. Finalmente incorporar los ingredientes secos y mezclar. Procesar la palanqueta y poner en la superficie del panqué. Hornear a 180 por 45 minutos.

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¡Perfecto para desayunar o regalar!

Pastel de elote

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En varios puntos de la Cd. de México existe una cafetería llamada Jekemir, su oferta de café , entre ellos el estilo árabe, gusta mucho sobre todo a los adultos mayores quienes ya sea  solos disfrutan por las mañanas de su café con la lectura del periódico, o bien, entre amigos saboreanpor las tardes un pan pita. 

Personalmente lo que me arrebata del Jemekir es supanqué de elote, yo le llamo  flanqué de elote porque estan suave y esponjosito que no parece simplemente un pan.  Tiene el azúcar justo y mucho sabor a elote. Me encanta. Podría comerme hasta 3 ¡qué horror¡ Y por lo mismo he probado varias recetas y métodos para producir mi propio flanqué casero. Sin embargo, aún no lo logro… hay algo, un secreto jekemiroso que no permite igualarlo, así que tendré que seguir satisfaciendo mi antojo criollo en las sucursales del Príncipe del café. 

Hay una receta de pastel de elote muy sencilla y sabrosa que ofrece La Lechera que preparo a menudo, sobre todo las ocasiones en que ofrezco un comida con sopa de hongos estilo La Marquesa, mole poblano, arroz blanco ycomo postre, este pan de elote bañadito con rompope. Todos los ingredientes se licúan y listo! 

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Aunque con esta receta uno queda muy bien, yo voy a seguir practicando el flanqué de elote. Aquí les dejo una muestra de la propuesta de La Lechera y unas imágenes de mi última prueba del flanqué.

Con estos fríos se antojan mucho a media tarde ¿verdad?.Y si no quieren hornear pues vayan al Jekemir , seguramente les encantará como a mí. Provecho y muy feliz fin de semana.  

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Regalitos “hechos en casa”: mini brownies con cereza

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No hay nada mejor que unos frescos y sabrosos brownies hechos en casa con la cualidad de las tres “b”: bueno, bonito y barato. Aún hay tiempo de prepararlos y tener un gesto amable con la secretaria del médico, el portero del condominio, la chica que nos atiende en el salón de belleza, la prefecta de la escuela o con cualquier persona que indirectamente nos haga la vida más amable durante el año.

Son tan fáciles de preparar que hasta podemos invitar a nuestros niños a elaborarlos con nosotros. Así, pasamos un tiempo con ellos y al mismo tiempo les enseñamos la importancia de compartir y agradecer.

Aquí la receta:

(Aprox. 18 mini brownies)

– Horno a 180 C

Ingredientes:                                                              Implementos:

150 gramos de chocolate amargo troceado               – Charola minimuffins

½ taza de mantequilla

2 huevos

¾ taza de azúcar mascabado

1 cucharadita de vainilla

½ taza de harina común

Pizca de sal

½ taza de cerezas marraschino troceadas

18 piezas de cereza marraschino para decorar

Azúcar cristal roja para decorar

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Pasos:

-Precalentar el horno.

-Derretir 75 gr. del chocolate y la mantequilla a Baño María y remover hasta que resulte una mezcla homogénea y brillante. Apartar.

-Batir azúcar y huevos hasta integrar.

-Agregar el chocolate y mezclar bien.

-Incorporar harina, sal y vainilla.

-Agregar cerezas troceadas y mezclar.

-Hornear aprox. por 25 minutos o hasta que, al introducir un palillo éste salga seco. Enfriar al menos 15 minutos antes de decorar.

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Decoración:

-Derretir el resto del chocolate.

– Verter aprox. una cucharadita de chocolate en la superficie de cada brownie.

-Decorar con una cereza previamente pasada por azúcar cristal.

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Colócalo en una linda caja con una nota de agradecimiento y deseos de felicidad.

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